¿Cómo se muestra en una calle real un soporte que todavía no está instalado? Para el proyecto de JCDecaux tuvimos que resolver esta situación en varias localizaciones de Barcelona. El reto no era únicamente incorporar el MUPI a cada plano, sino conseguir que compartiera con la imagen real su perspectiva, escala, luz y reflejos.
Para lograrlo, la integración debía estar prevista antes de encender la cámara. Las decisiones tomadas en la localización proporcionarían después la información necesaria para reconstruir el espacio, iluminar el objeto y componerlo dentro de la imagen.
El proyecto demuestra una idea aplicable a muchas producciones que combinan imagen real y elementos digitales: el trabajo de integración no empieza al terminar el rodaje. Empieza al decidir cómo se va a grabar.
Mostrar un soporte antes de que esté instalado

El vídeo se creó para una presentación institucional y comercial en la que era necesario situar las distintas localizaciones y visualizar los futuros soportes dentro de su entorno real.
Los planos terrestres debían mostrar cómo se relacionaría cada MUPI con la calle, las aceras, los edificios y el movimiento urbano. No bastaba con enseñar el modelo aislado. Era necesario colocarlo en un contexto reconocible para que la visualización transmitiera sus dimensiones y su presencia.
El soporte todavía no existía físicamente en esos puntos, pero el vídeo debía mostrarlo como parte de la localización. Por eso la pieza no dependía solo del acabado posterior. La forma de rodar cada plano condicionaba directamente la integración.
Había que pensar cada encuadre como una imagen real y una escena digital que acabarían compartiendo el mismo espacio. La cámara, la posición prevista del soporte y las características de la calle no podían resolverse por separado. Si esa relación quedaba clara durante la grabación, el trabajo posterior podía concentrarse en reproducirla con precisión.
El resultado completo puede verse en el proyecto de JCDecaux en Barcelona
La integración 3D se prepara durante el rodaje
Los planos que necesitaban integración 3D se concentraron en una jornada específica con supervisión VFX. En cada localización se registraron las medidas y referencias necesarias para relacionar la cámara real con la que se recrearía después en el entorno 3D.
Esta preparación permitía trabajar a partir de datos del rodaje, no solo de una aproximación visual. También ayudaba a anticipar qué información del lugar sería necesaria para reproducir el comportamiento del soporte dentro de la escena.
La supervisión VFX servía para comprobar esas necesidades mientras todavía se estaba en la localización. Era el momento de verificar si el plano aportaba referencias suficientes y si la posición prevista del MUPI podía reconstruirse después sin depender de decisiones improvisadas.
Reconstruir la cámara y el espacio
Se midieron la distancia entre la cámara y el punto de integración, la altura de cámara y otros datos necesarios para reconstruirla. Conocer las dimensiones reales del MUPI permitió situarlo de forma coherente respecto a la localización.
Cuando el plano tenía movimiento, el tracking ayudaba a trasladar ese movimiento a la cámara 3D. Pero el tracking no resolvía por sí solo la integración: la posición, la escala y la perspectiva debían partir de una relación espacial bien documentada.
El contacto con el suelo también era esencial. La base del soporte, las sombras y su posición respecto a la acera aportaban peso y evitaban que pareciera suspendido o desplazado sobre la imagen.
Registrar el entorno
En cada localización se registró material 360 utilizado como referencia del entorno y para reproducir la evolución de la iluminación y los reflejos.
Este material era especialmente útil porque el MUPI incorporaba superficies de vidrio muy reflectantes. El vidrio no se define únicamente por su transparencia o su acabado: refleja fachadas, cielo, tráfico, zonas iluminadas y áreas de sombra.

Si esos reflejos no corresponden a la calle, el objeto se percibe como una capa añadida, aunque su posición sea correcta. Trasladar al MUPI 3D la iluminación y los reflejos de la localización ayudó a conectarlo visualmente con el plano rodado.
Del modelo 3D al plano final
JCDecaux facilitó el modelo 3D del MUPI, sus dimensiones y la creatividad que debía aparecer en la pantalla. A partir de ese material, Maldito Studio trabajó los materiales y su respuesta a la luz para reproducir el comportamiento de las superficies, especialmente el vidrio y sus reflejos.
La iluminación se ajustó a las condiciones de cada plano. Después, el render generó las imágenes del soporte y la composición terminó de unirlas con el material real, trabajando aspectos como el color, el contraste, los bordes, las sombras y la relación con el fondo.
Estas tareas no funcionaban como pasos aislados. Un cambio en la cámara afectaba a la perspectiva; la información del entorno condicionaba la luz y los reflejos; y todos esos elementos debían llegar alineados a la composición final.
El objetivo no era hacer visible el trabajo técnico, sino que el MUPI se comportara como un objeto presente en el lugar.
Esa naturalidad se construía con pequeños acuerdos entre todas las capas. La pantalla debía integrarse en el cuerpo del soporte, el vidrio tenía que recoger el entorno y la composición debía respetar la textura de la imagen rodada. Ninguno de esos ajustes debía llamar la atención por separado.
En uno de los planos, además, un coche atravesaba el encuadre por delante del MUPI. Para conservar esa oclusión real fue necesario trackear y rotoscopiar el vehículo, separando la carrocería y las ventanillas para tratar de forma distinta sus niveles de transparencia. Así, el soporte quedaba oculto por el coche y seguía siendo parcialmente visible a través del vidrio, como ocurriría si estuviera realmente instalado en la calle.

Integrar 3D en un timelapse
Uno de los planos más representativos se rodó en Plaça de Catalunya. Era un timelapse real de una localización donde el MUPI todavía no estaba instalado. Después del rodaje, el soporte se integró en 3D.
El reto no consistía únicamente en mantenerlo fijo en el lugar correcto. Durante un timelapse, la escena cambia con el paso del tiempo: evoluciona la luz, varía la actividad urbana y se transforman los reflejos. Un objeto de vidrio que respondiera siempre de la misma manera quedaría desconectado de todo lo que ocurre a su alrededor.
El material registrado en 360 permitió que la iluminación y los reflejos del soporte evolucionaran de forma coherente con la localización real. Así, el MUPI no solo respetaba perspectiva, escala y posición, sino también la dimensión temporal del plano.
Este ejemplo hace visible una diferencia importante. Integrar 3D en una imagen real no significa resolver un único fotograma y repetirlo. Cada cambio de la escena puede modificar la apariencia del objeto. Cuando el tiempo forma parte del plano, también debe formar parte de la iluminación, los materiales y la composición.
Visualizar antes de fabricar o instalar
Los planos terrestres explicaban la relación del MUPI con cada calle. Los planos aéreos aportaban una visión general de las zonas y los pins y grafismos animados ayudaban a situarlas y a ordenar la pieza. Estos recursos tenían una función complementaria: guiar al espectador hasta las integraciones, que concentraban la demostración visual.
Esa combinación respondía al uso institucional y comercial del vídeo. Cuando una pieza debe situar información, presentar una propuesta y hacer visible algo que todavía no existe, un vídeo de comunicación corporativa puede incorporar 3D y recursos gráficos sin perder claridad.
El mismo criterio puede aplicarse a instalaciones, infraestructuras, arquitectura, escenografías o productos. En todos los casos, la visualización será más creíble si el objeto digital se planifica en relación con la cámara y el entorno reales.
Un mismo proceso desde el rodaje hasta la composición
El caso de JCDecaux muestra que el rodaje y la postproducción audiovisual no pueden plantearse como dos trabajos desconectados cuando una pieza requiere integración 3D. Las medidas, las referencias del entorno y la supervisión VFX obtenidas en la localización sostienen después el tracking, los materiales, la iluminación y la composición.
Según el feedback trasladado por JCDecaux, la pieza tuvo una recepción muy positiva durante la presentación y generó interés por el trabajo audiovisual de Maldito Studio. El valor del caso está en demostrar una capacidad concreta: convertir un elemento todavía no instalado en una visualización coherente dentro de un espacio real.
Cuando una producción necesita combinar rodaje y elementos digitales, conviene definir esa relación desde el inicio. En nuestro trabajo de integración 3D y postproducción conectamos la preparación técnica, el rodaje y el acabado para que todos formen parte de una misma solución visual.
¿NECESITAS COMBINAR RODAJE Y 3D?
Planificamos la grabación y la postproducción para que cada elemento digital encaje con la cámara, la luz y el entorno.
Preguntas frecuentes sobre integración 3D en imagen real
Conviene definir qué elemento se añadirá, dónde estará situado y cómo se relacionará con la cámara. Durante el rodaje pueden ser necesarias medidas, datos de óptica y altura de cámara, referencias de escala, imágenes del entorno e información sobre la iluminación. Registrar estos datos en la localización permite trabajar después con una perspectiva, unos reflejos y unas sombras coherentes con el plano real.
Sí, aunque las posibilidades dependen de cómo se haya rodado. Un plano con referencias claras, exposición controlada y movimiento estable suele ser más sencillo de reconstruir. Si hay desenfoque de movimiento, cambios de luz, reflejos u objetos que cruzan el encuadre, puede ser necesario dedicar más trabajo al tracking, la rotoscopia y la composición. Antes de plantear la integración conviene analizar el material original.
Sí. El movimiento de la cámara se reconstruye mediante tracking y se traslada a la escena 3D para mantener la posición, la escala y la perspectiva del objeto. Si personas, vehículos u otros elementos pasan por delante, se crean máscaras o rotoscopias para conservar correctamente las oclusiones y transparencias. El movimiento no impide la integración, pero aumenta la exigencia técnica del plano.
El precio depende del número y la duración de los planos, el movimiento de cámara, la disponibilidad del modelo, el nivel de realismo y el trabajo de tracking, iluminación, render, rotoscopia y composición. No cuesta lo mismo añadir un objeto en un plano fijo que resolver varias integraciones con superficies reflectantes y cambios de luz. En este artículo explicamos con más detalle cuánto cuesta añadir 3D a un vídeo.